Buscar
Temas
 Home  Nuevo Usuario Portada    Downloads   Tu Cuenta   Enviar Noticia   Top 10   Temas   Contactar  

     Inicio
· Portada
· Noticias
· Buscar
· Foro

     Novedades
· Games Workshop
· Game Zone
· War Crow

     Biblioteca
· Calendario
· Reportajes
· Campañas
· Trasfondo
· Informes
· Relatos
· Galería

     Taller
· Escenografia
· Pintado

     Descargas
· Reglamentos
· Ezine Cargad
· Faq Burjassot
· Videos

     Club LGDL
· ¿Quienes somos?
· Socios del Club
· Colaboraciones
· Patrocinadores
· Disclaimer ©

     Usuarios
· Tu Cuenta
· Miembros
· Mi Diario
· Mensajes

     Colaborar
· Recomiendanos
· Enviar Noticia
· Estadisticas
· Encuestas
· Contactar

     Calendario
Diciembre 2018
LMXJVSD
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31

Añadir evento
Ver detalles


     Lenguajes
Selecciona Idioma de la Interfaz:

English Spanish

Sangre en Kaghdam By Gattsu

(2313 palabras totales en este texto)
(3393 Lecturas)   Versión Imprimible




Hola viajero, mi nombre es Angus, soy un pobre anciano que me encuentro en Wolfenburgo, poco tengo que dejar a este mundo, poco excepto mi relato sobre una batalla desconocida para muchos, quizás no me creas y te comprendo ¿quién iba a creer a un viejo harapiento y borracho? Pero te aseguro una cosa, todo esto es tan cierto como que Ulric existe joven amigo.

Yo antes vivía en Middelheim, seguramente tu solo conozcas a esta ciudad por los temidos caballeros del lobo blanco, pero eso no importa ahora. Hace muchos años que abandoné mi patria para emprender lo que iba a ser una fácil lucha por la conquista de Kaghdam, una ciudad vecina de Kislev, te preguntarás que tendré que ver yo con Kislev, pues bien, hay una sencilla respuesta para eso. Los malditos Kislevitas habían pedido ayuda a Middelheim para librar la batalla, no es que Middelheim y Kislev sean ciudades aliadas, pero los guerreros sobraban en mi ciudad y al sucio conde elector de mi patria no le costo nada enviar dos regimientos de caballeros del lobo blanco, como vosotros los llamáis. Yo trabajaba como escudero de uno de esos caballeros así que el destino quiso que fuera su acompañante hasta Kislev, no fue una dura travesía pero si larga.
Cuando llegamos a Kislev busqué una buena posada en la que pasar los días hasta que la batalla acabara para luego regresar con mi amo, así que me dispuse a ello. Las calles de Kislev eran como las de cualquier ciudad del imperio, mendigos, mercaderes, tabernas, furcias que te lanzaban besos desde todas las esquinas... no me costo mucho encontrar una posada, entré y pedí habitación. El posadero me miró con desconfianza, me preguntó que hacia aquí y le conté mi historia. Cuando nombré la ciudad de Kaghdam su rostro se volvió pálido y agarró un medallón que tenia colgado del cuello:

- Kagh... ¿Kaghdam dices?.. – preguntó.

- En efecto, ¿Qué sucede?

El posadero empezó a reír descaradamente y se volvió hacia el cuadro con las llaves que tenia a su espalda, cogió la 3º y me la dió. Subí a mi habitación, deshice mi equipaje y me tumbé en la cama, aun era pronto para dormir, pero no para descansar. Empezaba a anochecer cuando un guerrero enfundado en una armadura abrió la puerta de una patada, desenfundó su espada y me dio un golpe en la cabeza con el mango de esta. Cuando desperté me hallaba en un patio de lo que parecía una fortaleza, miré hacia mis vestimentas, ¿Qué hacia esa cota de malla en mi pecho? ¿Y que hacia esa ballesta oxidada tirada al lado de mí? A mi derecha había muchos más ciudadanos vestidos como yo pero la cosa cambió cuando dirigí mi mirada hacia la izquierda, caballeros, cañones, lanceros, alabarderos, espadachines... Muchísimos soldados estaban perfectamente agrupados ¿qué hacia un ejercito tan grande para lo que iba a ser una campaña tan fácil? Pero lo peor de todo era: ¿qué hacia yo, un simple escudero, en ese ejercito? Mientras me hacia esas preguntas alguien se asomó a la ventana del castillo que tenia a mi espalda, supuse que se trataba del general del ejercito y dirigió unas palabras hacia nosotros.

- Kislevitas! Hoy daremos fin a Kaghdam, esa ciudad poblada por malditos guerreros siervos de la oscuridad vera su fin. No nos podemos permitir que la corrupción del caos llegue incluso a ciudades que están a menos de mil pasos de aquí, por todos nosotros es sabido que el poder del caos no conoce distancias y que debemos dar fin a todo lo que muestre signos de su corrupción. Los habitantes de esa ciudad son antiguos amigos del imperio, elfos los llamábamos hace decenas de años, pero estos no son lo que los libros históricos nos describen, nuestros ciudadanos afirman haber visto a alguno de estos seres raptar a Kislevitas para ofrecérselos a sus dioses en un baño de sangre, además sus cabellos y su pelaje es más oscura de lo que nosotros recordábamos. Solo os deseo suerte en la batalla y que vuestros dioses os protejan.-Con un saludo el viejo general se retiro, resultaba obvio que un anciano como el no iba a tomar parte en la batalla.

Ahora lo entendía todo, había sido reclutado para formar parte de la milicia que iba a hacer frente a un ejercito de elfos.. ¡Elfos!. El miedo invadió mi cuerpo, mi abuelo me contaba historias sobre estos magníficos guerreros que lucharon en la gran guerra contra el caos, pero estos parecían distintos, adoradores del caos debían de ser si el reino Kislevita estaba interesado en su destrucción.

Apenas me di levantado los milicianos de mí alrededor comenzaron a formar regimientos, yo me introduje en las filas traseras del regimiento de ballesteros, poco después comenzamos a avanzar hacia Kaghdam. Mire a los soldados que me rodeaban, algunos lloraban, otros se lamentaban de su mala suerte y otros simplemente pedían a su Dios que cuidara de sus familias, tras una larga caminata nos detuvimos en un extenso campo. Un soldado venia corriendo hacia nosotros mientras gritaba “¡Se acercan! ¡ Ya llegan! “, Vi como los soldados cargaban sus ballestas, yo lo intente pero aquello era más difícil de lo que parecía así que desistí y tire mi ballesta al suelo. Desenfunde mi espada corta y me prepare para el combate.

Al cabo de uno segundos cientos de siluetas se dejaban ver en aquella noche, el capitán mando disparar los cañones y toda nuestra artillería, mis compañeros de regimiento dispararon. Una ráfaga de saetas cruzo el campo dirigiéndose hacia los oscuros, pero fue inútil ya que aun estaban demasiado lejos. De repente oí ruidos en la maleza que tenia a mi derecha, mire asustado hacia mi derecha y vi como media docena de guerreros cubiertos de extrañas capas diseñadas para el camuflaje saltaban hacia nosotros, no me dio ni tiempo para avisar a mis compañeros, solo corrí hasta refugiarme entre dos piedras, desde allí pude ver como esos guerreros atravesaban la cota de malla de los ballesteros con sus espadas como si de mantequilla se tratase, gritos, sangre y luego calma, en cuestión de segundos aquellos elfos habían acabado con un grupo de hombres que los superaba ampliamente en numero. Cuando terminaron volvieron a la maleza con el mismo sigilo que habían llegado. Aquel ataque sirvió de desencadenante para que uno de los capitanes del ejercito imperial ordenara la carga, los elfos ya estaban lo suficientemente cerca para distinguir las unidades, vi como una unidad de espadachines cargaba contra una unidad de unos extraños personajes cubierto con lo que parecían escamas de Dragón, la masacre fue total, solo unos pocos elfos cayeron y todo el regimiento humano fue aniquilado, si, como lo oyes, aniquilado... ¡un ejercito de espadachines, una de nuestras mas hábiles unidades destruida! Aquellos extraños guerreros parecían poseídos por el más hábil de los demonios, eran rápidos y certeros y las espadas eran inútiles contra ellos ya que las escamas de su capa los protegían contra cualquier ataque...

No creía lo que estaba viendo, aquellos seres, que años mas tarde supe que los llamaban Elfos oscuros eran extraordinarios guerreros, eran mucho más hábiles de lo que cualquier humano puede imaginar... pero la batalla no acabo ahí amigo, aun había mas sangre que derramar.

Desde mi cobarde posición tenia una excelente visión del campo de batalla. Vi como una unidad de caballeros del lobo caía a manos de unos guerreros montados en monstruos devoradores de hombres, gélidos los llamaban, también vi como unas extrañas mujeres, bellas, pálidas y con largas melenas cargaban furiosas contra una unidad de lanceros, aquellas mujeres disfrutaban de cada muerte, de cada mutilación, de cada chorro de sangre que salpicaba su cuerpo. Se movían, como todos los elfos, con una rapidez increíble, movimientos gráciles y bellos, sus manos agarraban extrañas dagas que brillaban a la luz de la luna. Nunca una carnicería se me había hecho tan bella. Aparté mi mirada de aquella batalla para ver si las cosas iban mejor. A lo lejos pude distinguir como una unidad de caballería Kislevita derrotaba sin problemas a una unidad de lanceros elfos, pude apreciar como una bala de cañón caía sobre una unidad de ballesteros acabando, prácticamente, con ella. Después de eso oí un grito, y vi como un artillero del gran cañón caía de rodillas con una profunda herida en su cuello de la que salía sangre a gran presión, pude ver como se alejaban de la escena 4 de los guerreros que acabaron con mi regimiento.

Las cosas iban de mal en peor, los Gélidos montados por astutos elfos oscuros causaban estragos entre nuestra caballería, aunque ellos también recibían bajas importantes. Las bellas elfas sedientas de sangre parecían no saciarse y ahora estaban terminando de aniquilar una de nuestras unidades de milicia, un cañón tenia problemas con su mecanismo y quedo totalmente inutilizado.

Sólo quedaba nuestra unidad de elite por excelencia para defender nuestro orgullo, los temidos Grandes espaderos, dirigidos por el capitán. Los elfos ya respiraban con aire victorioso y empezaron a retirar las unidades hacia su hogar, las elfas estaban más interesadas en buscar supervivientes entre los cadáveres que en la batalla, supongo que para realizar los sacrificios de los que el General nos había hablado antes de la masacre. Los grandes espaderos cargaron con furia hacia una unidad de unos extraños guerreros, armados con grandes espadas y armaduras doradas, verdugos los llamaba el capitán que parecía más informado sobre esta raza que el resto de la plebe. Era una batalla equilibrada, los verdugos eran hábiles pero sus armaduras eran mucho inferiores a las nuestras por lo que caían muertos con mas frecuencia, parecía que la batalla se decantaba a nuestro favor pero los elfos guardaban una sorpresa entre sus filas. Un extraño personaje encapuchado, con una capa negra y con unas cuchillas en las manos salto desde el centro de la unidad hasta la fila de combate ¿Cómo podía haber pasado desapercibido hasta ese momento? Eso no importaba ahora, el asesino empezó a derramar sangre como quien corta el pan. Sus cuchillas cercenaban cabezas, mutilaban miembros y atravesaban la impecable armadura de placas imperial con una facilidad tremenda. El portador de la muerte giraba mientras clavaba sus armas en los pechos de los soldados imperiales, se movía con tal rapidez que ni la sangre manchaba su atuendo. Incluso mató a nuestro capitán de un corte seco en el cuello. Al contemplar esa escena los soldados que aun quedaban vivos comenzaron a huir, pero no fue difícil para los verdugos cojerlos y darles muerte.

La batalla había acabado, los guerreros Imperiales habían sido derrotados. Los escasos supervivientes eran atados de pies y manos y llevados por las Elfas hacia Ulric sabe dónde. Tuve suerte, mi cobardía se vio recompensada, no me habían visto y podía escapar. Eso hice, me metí en los bosques y corrí durante días hasta llegar a esta ciudad, Wolfenburgo.

Han pasado muchos años desde aquella batalla y aun no pude volver a Middelheim, creo que nunca lo podré hacer. Es un viaje imposible para un anciano como yo, por eso viajero, te pido que lleves esta carta a mi familia si alguna vez pasas por mi ciudad. Que Ulric te proteja.

El viajero dejó impresionado la posada y montó a lomos de su corcel, Angus rió levemente antes de pedir otra jarra de cerveza al tabernero.


_________________

FIN

Nota del Autor:

Y si.. yo tb me pregunto ke hace una colonia de elfos oscuros en kislev xDD, supon ke se cruzaron los desiertos a pie .





PHP-Nuke is Free Software released under the GNU/GPL license. Nuke ET Copyright © 2007 por Truzone.    Apache    Php    MySql    Incluye nuestras noticias en tu web.    Sistema Antispam

Navegad mas rápido usando Firefox.        Pagina optimizada para una resolución de 1024 x 768.